domingo, 13 de junio de 2010

Yo también compré la Power Balance...

...sí, porque no sería justo comenzar este post negando los hechos: yo también me gasté 35 euros en la pulserita milagro; entono el mea culpa.
El caso es que algunos compañeros de entrenamiento la lucían en la muñeca y, al final, te picas y acabas comprándola...yo no sé la cantidad de pasta que habrán ganado los creadores de este efectivo artilugio de marketing (y, posiblemente, inútil para el comprador) pero debe haber sido una cantidad indecente y casi obscena de dinero.
Sobre la pulserita de silicona con el/los hologramas se han escrito ríos de tinta para llegar a la conclusión de que no hay ningún beneficio científico demostrable; lo único que está claro es que no perjudica a la salud pero sí al bolsillo...
Yo la llevé durante un mes y aquí descansa ahora:


Ya puestos, me ha dado por diseñar un poco de publicidad de coña alusiva a las pulseritas, esta mañana me apetecía oigan...ahí van:






Y, polfavol lo pido...que no se me ofenda nadie por mis críticas y mis falsas publis...es todo de bromita ;)

5 comentarios:

Eva dijo...

Anda que no han dado de si las pulseritas en los grupos de FB :D

Podrías hacer un grupo que fuera "Si, a mi también me tomaron el pelo con la power balance" )


:DDDDDDD

monet dijo...

este bloggero también trató el tema de las pulseritas, sólo que él no la compró.

http://www.mimesacojea.com/2010/05/dios-en-la-muneca.html

la verdad que es curioso como a veces tiene tanto poder sobre al gente el "si todos lo hacen", en fin, menos mal que la pusera ´masgica que yo vi valía más de 150, igual fue ese motivo el que me separó de tener a Dios en la muñeca.

un saludo.

♥ Ana ♥ dijo...

Yo sólo puedo decir que ojalá se me hubiese ocurrido a mí lo de crear una gilipollez semejante para forrarme.
Tal vez la próxima...

Saludos

Su dijo...

Al menos te lo tomas con sentido del humor. Besitos :)

Carlos Pro, el Blog dijo...

Gracias por recordarme con vuestros comentarios lo tonto del culo que a veces soy! ;)
Ná, a la próxima una más que ya me sé.